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Un suelo puede parecer perfectamente sano, pero aun así tener un nivel de pH que no sea el ideal para las plantas que crecen en él.
Algunos suelos son naturalmente ácidos, mientras que otros son neutros o alcalinos. Dado que el pH del suelo afecta la disponibilidad de nutrientes, comprender si su suelo es ácido o alcalino puede ayudarle a tomar mejores decisiones sobre la siembra y el manejo del suelo.
La forma más fiable de averiguarlo es midiendo el pH del suelo en lugar de juzgarlo únicamente por su apariencia.
La acidez y la alcalinidad del suelo se describen utilizando la escala de pH.
En general:
| pH del suelo | Estado general |
|---|---|
| Menos de 7 | Ácido |
| 7 | Neutral |
| Por encima de 7 | Alcalino |
Cuanto más se aleja el pH de 7, más ácido o alcalino se vuelve el suelo.
Sin embargo, un pH inferior o superior a 7 no significa automáticamente que el suelo no sea apto.
Las diferentes plantas tienen diferentes preferencias de pH.
Un suelo ácido tiene un pH inferior a 7.
Algunas plantas crecen bien de forma natural en suelos ácidos, mientras que otras pueden tener dificultades para absorber ciertos nutrientes si el pH baja demasiado.
Las condiciones de suelo ácido pueden desarrollarse de forma natural debido a factores como:
La cuestión importante no es simplemente si el suelo es ácido, sino si su pH es adecuado para la planta que se cultiva.
Un suelo alcalino tiene un pH superior a 7.
Algunas plantas toleran bien las condiciones alcalinas, mientras que otras pueden experimentar una menor disponibilidad de ciertos nutrientes cuando el pH del suelo es demasiado alto.
Los suelos alcalinos pueden verse influenciados por:
Al igual que ocurre con los suelos ácidos, la alcalinidad debe interpretarse según las necesidades de la planta.
El pH del suelo afecta al entorno químico que rodea a las raíces de las plantas.
Uno de sus efectos más importantes es sobre la disponibilidad de nutrientes .
Incluso cuando hay nutrientes presentes en el suelo, es posible que las plantas no siempre puedan absorberlos de manera eficiente si el pH está fuera de su rango óptimo.
Un pH inadecuado del suelo puede estar asociado con:
Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de los problemas de pH.
También pueden ser consecuencia de un riego incorrecto, deficiencia de nutrientes, exceso de fertilizantes, daños en las raíces o estrés ambiental.
Por eso, medir el suelo es más fiable que diagnosticar el pH basándose únicamente en los síntomas de las plantas.
No exactamente.
El color, la textura o el olor del suelo no permiten determinar con fiabilidad su pH.
Un suelo oscuro no es automáticamente ácido, y un suelo claro no es automáticamente alcalino.
Los patrones de crecimiento de las plantas pueden proporcionar pistas, pero no deben utilizarse como sustituto de las pruebas.
Un mismo síntoma en una planta puede ser consecuencia de varios problemas diferentes del suelo o del medio ambiente.
Si necesita saber si el suelo es ácido o alcalino, una medición directa del pH proporciona información más útil.
Ciertas plantas pueden estar asociadas a condiciones particulares del suelo, pero utilizar las especies vegetales como indicador de pH tiene limitaciones.
La distribución de las plantas también puede verse influenciada por:
Por este motivo, la presencia de una determinada planta no demuestra que el suelo tenga un pH específico.
Las pruebas siguen siendo el mejor método.
Existen varias formas de medir el pH del suelo.
Las tiras reactivas pueden proporcionar una indicación básica del pH cuando se utilizan con una muestra de suelo preparada.
Son sencillas, pero el procedimiento suele requerir mezclar la tierra con agua antes de realizar la prueba.
Los kits químicos utilizan reactivos que cambian de color según el pH del suelo.
Pueden resultar útiles para comprobaciones ocasionales, pero implican varios pasos de preparación.
Un medidor portátil de pH del suelo permite realizar comprobaciones rutinarias directas sin depender únicamente de la comparación de colores.
Para los jardineros que comparan habitualmente diferentes macetas o zonas de plantación, esta puede ser una opción muy práctica.
El análisis de laboratorio es adecuado cuando se requieren resultados de alta precisión o recomendaciones profesionales sobre el suelo.
Sin embargo, para el control rutinario del jardín, un medidor portátil puede resultar más práctico.
Para obtener resultados útiles, siga un método de prueba coherente.
Para un jardín grande, tome lecturas en varios lugares en lugar de en un solo punto.
Para plantas en maceta, mida la tierra alrededor de la zona de las raíces.
La sonda debe tener un contacto adecuado con el suelo.
Los suelos muy secos o extremadamente duros pueden dificultar las pruebas.
Retire las piedras u otros materiales duros antes de insertar la sonda.
Introduzca la sonda en la tierra sin forzarla.
Evite los fertilizantes concentrados, las raíces grandes o las piedras.
Espere a que el puntero o la pantalla se estabilicen antes de registrar el resultado.
El pH del suelo puede variar dentro del mismo jardín.
Varias mediciones proporcionan una imagen más representativa que una sola lectura.
Una vez que tengas el valor del pH, compáralo con el rango de crecimiento óptimo para la planta.
Por ejemplo, si el medidor muestra:
pH 5,5
El suelo es ácido.
Si muestra:
pH 7.0
El suelo es neutro.
Si muestra:
pH 8.0
El suelo es alcalino.
Pero ninguna de estas interpretaciones puede describirse como universalmente "buena" o "mala".
La interpretación correcta depende de lo que estés cultivando.
No.
Un error común es creer que todas las plantas deben crecer a un pH de 7.
En realidad, muchas plantas prefieren condiciones ligeramente ácidas, mientras que otras toleran suelos neutros o alcalinos.
Por lo tanto, el objetivo de las pruebas de pH del suelo no es lograr que todos los suelos sean neutros.
Se trata de determinar si el pH actual es adecuado para la planta.
No necesariamente.
Antes de cambiar el suelo, tenga en cuenta lo siguiente:
Modificar innecesariamente el pH del suelo puede generar nuevos problemas.
Primero, realice pruebas, comprenda las necesidades de la planta y solo entonces decida si es necesario realizar algún ajuste.
Para las revisiones rutinarias del jardín, un medidor de pH analógico específico puede proporcionar una forma sencilla de determinar si el suelo es ácido, neutro o alcalino.
El medidor de pH del suelo PM-181 utiliza un puntero analógico sin batería con una escala de pH de 3,0 a 10,0 .
Su escala separa las condiciones del suelo en:
Esto lo hace idóneo para realizar comprobaciones rápidas en jardines domésticos, macetas, parterres, invernaderos y zonas de plantación.
Para los usuarios que principalmente necesitan información sobre el pH, un medidor específico sencillo puede resultar más fácil que utilizar un instrumento multifunción.
El pH del suelo es solo una parte del entorno de cultivo.
Si el pH parece adecuado pero las plantas siguen mostrando un crecimiento deficiente, puede que sea necesario comprobar otros factores.
Estos incluyen:
Un análisis del pH del suelo puede ayudar a descartar una posible causa, pero no debe considerarse un diagnóstico completo de la salud de la planta.
Los mismos principios básicos de pH se aplican a diferentes entornos de cultivo, pero los métodos de análisis deben tener en cuenta las condiciones locales.
Realice la prueba en la zona radicular activa y evite medir directamente sobre los depósitos de fertilizante.
Tome mediciones en varios puntos, ya que el pH puede variar a lo largo del lecho.
El control regular del pH puede resultar útil cuando se gestionan de forma intensiva las prácticas de fertilización y riego.
Las áreas más extensas suelen requerir múltiples puntos de muestreo para comprender mejor la variabilidad del terreno.
Las pruebas caseras son útiles para:
Las pruebas de laboratorio profesionales son más apropiadas cuando se necesita:
Los dos métodos cumplen funciones diferentes, en lugar de sustituirse mutuamente.
Saber distinguir si un suelo es ácido o alcalino es fundamental para comprender el entorno de cultivo.
Un pH del suelo inferior a 7 es ácido, un pH de 7 es neutro y un pH superior a 7 es alcalino.
Sin embargo, el objetivo no es simplemente lograr que todos los suelos sean neutros.
El paso más importante es medir el suelo y comparar el resultado con los requisitos de pH de la planta que se está cultivando.
Para las revisiones rutinarias del jardín, un medidor de pH del suelo específico puede ayudar a reducir las conjeturas y proporcionar una comprensión más clara de las condiciones del suelo.
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